Siento una descarga eléctrica cuando una mirada se aparta de la mía, y me paro a pensar como es posible que no sientan sus ojos lo mismo que ven los míos. Dentro, se crean miles de preguntas que con el paso de otras miradas encuentran diferentes respuestas.
Aún siento que queda mucho trabajo por hacer y aunque mis palabras tiñen de color el mundo que otros ven gris, si existen ocasiones donde me invade una sensación de soledad más allá de la que mi alma anhela.
Al mismo tiempo, siento que son resquicios de pensamientos o energías que aún me quedan por quemar, son esos precisamente los que me apartan de lo que deseo.
Es normal que de alguna forma, en este proceso de trasformación interior, donde he buscado, encontrado y quemado todo lo que un día quisieron que fuese, cuando siento esa sensación de división o separación que sufre el mundo, sienta la necesidad de desconectar.
En ese momento, mi vida entera está dando un salto, y el desconcierto de la caída no me deja ver con claridad.
