Sensación
Recorría todo mi cuerpo, iluminando el brillo de mis ojos. Mis manos nerviosas, mis sentidos alterados…
Era capaz de analizarme desde fuera, con esa inusual serenidad que me acompaña últimamente.
Y digo serenidad y no nerviosismo, pues aún así todo perdía el control de lo natural, de lo estrictamente físico, para trasladarme una vez más a ese estado donde todo se percibe con los sentimientos.
Donde una sola palabra, un gesto, un roce es capaz de electrificar cada célula, de elevarla a una vibración rojo apasionado.
Y justo en ese momento donde la chispa genera el calor necesario, donde todo se vuelve uno, entonces ahí el universo pone freno… apartando esa conexión de clímax.
Fue el desahogo de un alma callada, un desahogo que ha dejado en mi espacio un eco que repite una y otra vez aquella sensación.
