Contacto natural con la vida
El hombre llega a la vida en forma de bebé. Recién nacido muestra sentimientos puros, con ellos comenzará ha experimentar en la vida gracias a las experiencias.
Mientras crece su mente irá almacenando la información sobre la reacción del cuerpo ante las diversas sensaciones experimentadas. Si algo le gusta reirá y si no llorará.
Así que en el crecimiento, la mente, almacena todas las experiencias que provocan los sentimientos y de este modo se forma cada individuo.
En el hombre se distinguen tres conceptos, los sentimientos, la mente y el cuerpo, y afectan en la vida de forma fundamental:
Los sentimientos nacen puros desde el alma siendo bebés, y se mantienen puros toda nuestra vida, no se pueden alterar. Las decisiones tomadas escuchándolos nos hacen más felices pues al hacerlo nos mostramos tal y como somos, con naturalidad.
La mente basa sus decisiones en las experiencias vividas y retenidas, tanto las propias como las de los demás, intenta huir del dolor o el sufrimiento, utilizarla para un adulto es más fácil, en ocasiones fundamental.
El cuerpo es la herramienta que utilizamos para poder vivir esas experiencias.
¿Entonces a quien escuchar para poder vivir experiencias que nos hagan sentir bien?
Resulta difícil escuchar nuestros sentimientos, pues al hombre en general se le enseña a vivir escuchando a la mente, la cual analiza el valor de la experiencias.
¿Pero qué es lo más natural?
Las plantas crecen siguiendo un proceso natural, el cual sabemos que es el más provechoso incluso para el árbol más frondoso.
Los animales se guían por su instinto natural, o sentimientos, los cuales son los más provechosos para su naturaleza.
La naturaleza nos enseña, formamos parte de ella, el salirnos de su curso natural dejando de oír los que sentimos es salirnos de lo que es lo mejor para uno.
Vivir pensando en nosotros significa vivir dejando aflorar nuestros sentimientos. El dejar que seamos nosotros mismos significa no imitar, no basarnos en experiencias ajenas o vivencias propias pasadas. Lo natural es así, así es como nacimos. Al seguir el curso natural de nuestra propia naturaleza aflora lo que llamamos felicidad.
