¿Quien conoce a quien?
Desde que nacemos hasta que morimos estamos rodeados de personas, almas de las cuales intentamos aprender, con las que soñamos, con las que reímos y lloramos. Gente que nos aporta momentos y situaciones dispares.
De alguna manera necesarios y únicos.
En ocasiones podemos caer en el error, GRAN error de intentar conocer a los demás sin antes llegar a conocernos a nosotros mismos.
Las personas nos proporcionaran las EXPERIENCIAS necesarias para llegar a conocernos.
Momentos y situaciones que solos nunca podríamos llegar a experimentar.
Pero tendemos a fijarnos en los demás para poder comprendernos, sin darnos cuenta que lo que realmente necesitamos son esas experiencias.
Pondré un ejemplo:
Imagina que sufres una herida en tu brazo, pasaras por una experiencia dolorosa que llevara un proceso de sangrado y cicatrización hasta que esa herida quede completamente curada.
Si esa misma herida la sufre otra persona COMPRENDERAS su dolor y entenderás su proceso de curación.
Pero seria imposible comprender a cabalidad ese sufrimiento si antes no hemos pasado por lo mismo ¿verdad?
Nuestra propia experiencia nos hace comprender, pero no solo en una herida, en todos los campos de la vida. Y solo conociéndonos a nosotros mismos podemos llegar conocer a los demás.
¿Eso que significa? Que necesitamos experimentar. Que el sufrimiento o el dolor nos enseña y es provechoso al igual que la alegría y felicidad.
Útil si aprendemos y comprendemos que todo lo que la vida nos depara nos hace más fuertes.
La vida nos recuerda en cada instante quienes somos y quienes queremos ser. Es imposible no sufrir. Y no quiero decir que siempre tengamos que sufrir para aprender… NO. Quiero decir que esos momentos por los que hemos pasado ya no los podemos borrar, pero esa experiencia vivida nos ENSEÑA, y nos es útil.
