Crisis en mis letras

March 18, 2007

El poder de la mente es increíble. Cuanto más aprendo de su funcionamiento, más me asusta.

En ocasiones me hace pensar, y ella misma es la que me sorprende. Pues desde el principio nos subestimamos.
Con el paso del tiempo nos damos cuenta de cómo crecen nuestros pensamientos y cómo se da forma a cosas que durante años abandonábamos por imposible.

Pero lo increíble de ella no es su capacidad de almacenamiento inmensa, o su rapidez a la hora de solucionar problemas, su capacidad de razonamiento o creación. Lo que en este momento me sorprende de ella es su sobreprotección.

Ella, que en realidad somos nosotros, está siempre trabajando, conoce cuáles son los detalles que nos inspiran, acerca nuestro cuerpo hipnotizado a lo que nos gusta.
Ella pone sonrisas espontáneas para trasmitir alegría o lagrimas perdidas para combatir la incomprensión.

Estoy en un momento de mi vida en el que las palabras brotan sólas y las frases se mueren por salir.
Ese momento en el que mi mente trabaja una idea, y por fin llega a mis labios, mis propios oídos la vuelven a oír, entones me convenzo a mi mismo y sólo entonces comprendo a cabalidad todo lo que quería decir.

Pero ahora mi mente ha decido proteger un trozo de mí, y ha bloqueado mis letras, ahora puedo escribir, pero no con libertad.

He decido, yo, que soy esa mente de la que hablo, poner limite a mis dedos. Ahora controlo los impulsos locos que decidían salir escribiendo lo que sentía, sin miedo a desnudar mi alma.

Y, ¿quien dijo miedo?, no es miedo, es una protección que pongo en contra de mí mismo, pues si sientes hambre, comes, si tienes sed, bebes, pero si mis manos, mis ojos, mi voz, necesitan contar cómo se sienten retengo esa información, esperando que sólo algunos oídos escuchen lo que mis manos no pueden escribir, al menos de momento.

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