No existe la imitación perfecta, porque la imitación perfecta es la realidad.
nada es perfectamente imitable, se pueden lograr buenas imitaciones, pero lo que nunca se puede conseguir es hacerlo perfectamente igual. Tendemos a imitar a las personas que nos rodean con afán de adquirir parte de sus habilidades, pero es evidente que nunca nos convertiremos en ella. Imitar es bueno.
O no. Pues hay quien cuando no consigue imitar a la perfección, transforma su admiración en ese campo en obsesión.
O hay ciertas imitaciones que mejor tenerlas lejos.
Si hablamos sobre la amistad (aceptación de las características de un individuo, sus valores, ideas, miedos, aciertos, errores, en definitiva su forma de ser), hay quien intenta imitarla tratando de obtener los beneficios de la misma, pero, evidentemente, al ser imitada pierde su valor y deja de existir con el tiempo, no es real. De ahí que perdamos de golpe amistades que creíamos eternas, pues eran meramente burdas interpretaciones.
Cuando alguien miente, llora o ríe, aún siendo prácticamente reales sus emociones y acciones, si no son realmente sinceras, su “actuación” no será perfecta.
Mentir es imitar nuestras propias sensaciones y emociones. Por eso, dependiendo de tu interpretación, lo harás mejor o peor.
Fórmate, aprende de los demás, imita lo que admiras. Pero nunca imites cuando amas, nunca imites tu amistad, hay valores que son demasiado personales como para imitarlos.
La realidad es imitar a la perfección.
