La historia continua:

January 26, 2005

Recuerdo aquella tarde q decidimos ir al cine. Nos encontrábamos en la puerta de los cines, con el dilema de siempre, ¿Cuál vemos? Es gracioso, llegamos a intentar echarlo a suertes, pero las película q caían no queríamos verlas, pero en un momento de cordura decidimos ir a ver “el diario d Noa”. Yo estaba nervioso, éramos tres. ¿Me tocaría sentarme a su lado? Si, la suerte me acompaño. No la perdía de vista, cada escena romántica la miraba como deseando q ella y yo fuéramos los protagonistas. Recuerdo q su olor me atraía mucho y se q el mío también fue motivo d nervios por su parte. Estábamos tan cerca y a la vez tan lejos. Termino la película y salimos de la sala con la sensación de q aquel amor descrito lo necesitábamos para nosotros… existiría?
Mientras paseábamos por las tiendas del cine, me sorprende como entran corriendo en una tienda de regalos, se dirigen a una maquina de CDS y deciden pulsar sobe un botón, … al instante apareció una música angelical, una música q nos trasporto a todos, ella insistía en pulsar el botón una y otra vez sin parar, en ese preciso instante supe q esa canción tenia q ser suya. Me quede con el titulo y la posición.
Terminamos la noche cenando, nunca nos hubiésemos movido de allí, la cena fue maravillosa, no paramos de hablar.
Al día siguiente lo tenia claro, después de trabajar me monte en el coche, metí a David allí y le dije q íbamos ha hacer una cosa q se imaginaria cuando llegáramos. Fuimos a la tienda, compre el CD y lo envolvimos y dedicamos. De allí nos fuimos camino a su casa… ya la habíamos llevado en dos ocasiones… seria fácil una vez mas. Pero me equivoque, dimos mil vueltas al pueblo, rotondas, semáforos, plazas, señales…. Pero al final, resulto, dimos con la calle y metí el CD en su buzón con los nervios de un niño pequeño q llama a una puerta y sale corriendo.
Os podéis imaginar… la sorpresa fue mayúscula cuando al día siguiente nos llama llorando con la música de fondo sonando.

Cada vez q coincidía con ella, los dos caíamos casi sin darnos cuenta en una especie de burbuja q nos separaba del mundo. Mis ojos solo la veían a ella, nuestras miradas se cruzaban en largos minutos q nos parecían segundos, era inevitable los dos nos atraíamos de forma especial. Nuestras palabras enlazaban de forma calculada.
Un buen día ella apareció con una nueva idea, jugaríamos al “el juego de la verdad”, éramos tres, consistía en q cada uno tenia q hacer tres preguntas a los otros dos, y había q decir toda la verdad. Las preguntas como podéis imaginar eran capciosas y muy pensadas, cada una costaba pensarla mucho, pues se recogería una valiosas información. La ronda de preguntas la empecé yo. Las preguntas fueron demasiado personales como para exponerlo aquí ahora, pero puedo asegurar q todas las preguntas iban dirigidas sobre un tema especifico, el amor.
Pero si, una si la contare, ella pregunto a David: ¿de quien fue la idea de llevar el CD a mi casa? Mmm, me encanto aquella pegunta, David contesto sin titubear: “la idea fue de él” señalándome a mí.

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